En ocasiones a nuestros clientes les encanta el piso en el que residen, pero hay algo que no les termina de encajar. A veces tienen claro que necesitan una reforma integral porque nada cumple con sus necesidades. Otras, en cambio, comienzan directamente con un plano en blanco y una vivienda que diseñar desde cero.

Sea como sea, para solventar sus dudas necesitamos tiempo y entrega en todos los aspectos del proyecto. No debemos centrarnos únicamente en lo estético, ya que cada persona tiene sus necesidades y a la hora de diseñar una vivienda debemos adaptarnos a ellas.

Aquí os dejamos 3 claves o factores que nosotros tenemos en cuenta ANTES Y DESPUÉS de ponernos a diseñar sus viviendas.

1. El cliente, siempre

Cómo diseñar una vivienda: el cliente.

Conoce a los clientes, pero no solo a la persona o pareja que te va a contratar. Pregúntale quién y cómo es, qué le gusta, qué ideas tiene para el futuro, cómo es su vivienda ahora y cómo quiere que sea. Conoce a sus hijos, a sus padres, a su mascota… Tendrás que conocer lo máximo posible a tu cliente.

Todos tenemos un arquitecto dentro y nuestros clientes no son menos. Normalmente, ellos tienen un montón de ideas y saben cómo quieren que sea el diseño de su vivienda. Con la cantidad de información a la que tenemos acceso hoy en día, todos han visto en los últimos meses miles de revistas, imágenes o programas de decoración. Es nuestra tarea recoger y unir todos esos puntos en un todo global con sentido, que se amolde a los requerimientos de cada caso (técnicos, estéticos, financieros, urbanísticos, etc.).

No en todas las viviendas encajan las mismas distribuciones, ni todas las familias tienen las mismas necesidades. Hay miles de soluciones tipo, y muchísimas más combinaciones, sin embargo, lo que para una familia funciona a la perfección, puede no ser idóneo para otra, y precisamente por ello deberemos conocer al cliente lo mejor posible.

2. El proyecto en sí

Conoce la vivienda que vas a diseñar o el solar donde vas a trabajar. Mide bien, mide todas las estancias, pilares, puertas o ventanas. Localiza donde están las bajantes, las acometidas de agua, de gas y los conductos de ventilación. Si no mides bien seguramente tengas que volver a medir dos o tres veces. Haz fotos, si has pasado algo por alto saldrá en las fotos.

Por supuesto, conoce también la normativa. Ten en cuenta que cada provincia o municipio puede tener una normativa específica, además de las vigentes a nivel nacional, como el CTE.

Y ahora coge papel y lápiz y a jugar. Quita tabiques, muévelos, elimina estancias y crea otras nuevas, cárgate los pasillos y todo el espacio que no esté aprovechado al 100%. No tengas miedo de saltarte las reglas, ya habrá tiempo de retroceder. Intenta explotar todo el potencial del proyecto. Cómo imaginarás, no es necesario que todas estas ideas queden perfectamente dibujadas, ya que son únicamente los primeros pasos y ya habrá tiempo de ajustar medidas.

Cómo diseñar una vivienda: el proyecto.

Comparte las ideas que consideres más adecuadas con tus clientes, hazles formar parte del proyecto, al fin y al cabo estamos hablando de su hogar, no lo podemos olvidar. Sé humilde, en muchas ocasiones ellos verán algo que tú no has captado, aprovéchalo. Cuatro ojos ven más que dos.

A partir de aquí puedes empezar a tomar las primeras decisiones y establecer puntos clave en el proyecto. ¿Movemos la cocina o no es posible? ¿Y si la abrimos al salón? ¿Dos habitaciones grandes son mejores que tres pequeñas?

Como si fueras un profesor corrigiendo exámenes, sácale todas las pegas posibles a tu propio proyecto. Cuestiona cada paso. Busca espacios que se quedan muertos o estudia si esa es la mejor disposición del baño. Estudia si la luz que tiene cada estancia será suficiente para la actividad que se vaya a desarrollar.

Diseñar una vivienda conlleva un largo proceso, no intentes acelerarlo. Si algo no funciona, cámbialo. Y si sigue sin funcionar, vuelve a cambiarlo. No tengas miedo de retroceder.

3. El diseño

Utiliza el diseño como un valor diferenciador en tu proyecto. El diseño es un elemento intangible y, por tanto, difícil de medir su valor. El buen diseño no tiene que ser caro, este diseño perdurará con los años y te hará ahorrar dinero. Sin embargo, un mal diseño te saldrá más caro con los años.

Asegúrate de tener en cuenta el entorno de la vivienda. Qué la rodea, cuántos vecinos tiene, qué clima hay, cuál es su orientación, cómo ha sido construida (en caso de reforma), etc.

Tenemos que saber donde debemos invertir más dinero y donde no. Las ventanas, por ejemplo, es un punto fundamental en el aislamiento de la vivienda, si no invertimos en unas buenas ventanas luego nos pasará factura a la hora de climatizarla.

Cómo diseñar una vivienda: el diseño.

Más información

Si te interesa el tema, si te dedicas a ello o si únicamente quieres redistribuir tu casa de la mejor forma posible, te aconsejamos estas lecturas, con las que nosotros no dejamos de aprender.

Publicado por:Raquel Heredia Martín

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