Antecedentes

La Parroquia de Nuestra Señora de la Peña se encuentra en una manzana céntrica del denso barrio madrileño de Vallecas, en la esquina de las calles López Recuero y Puerto de Canfranc, en una posición muy cercana a la Avenida de la Albufera y a la M-30. Curiosamente, la entrada no se realiza desde la calle principal, sino que se esconde en la pequeña calle lateral (López Recuero), dando acceso a un precioso claustro-jardín, que distribuye el templo y la parroquia a su alrededor.

La capilla es un espacio anexo al templo de la Parroquia de Nuestra Señora de la Peña, compartiendo muro con el altar mayor y siendo partícipe de la liturgia en la nave principal. La capilla es un espacio trapezoidal, casi cuadrado, y desde siempre, longitudinal. Pero nosotros pensamos que no se adecuaba del todo a los requisitos litúrgicos actuales de una Iglesia abierta al mundo. La capilla es, quizás, la unidad mínima en cuanto a espacio de oración y culto colectivo. Como tal, debería servir de modelo a espacios mayores, y no ser relevada a una posición secundaria.

Propuesta

El altar, y con él el sagrario, se encontraba oculto en la esquina, tras un muro de hormigón, propiciando una visión directa y perpendicular de los fieles hacia el altar mayor de la nave principal. Es una situación no del todo favorable, ya que sacrifica la individualidad de la capilla. El primer paso, pensamos, y el de más importancia, es cambiar el esquema general de funcionamiento. Decidimos convertir este espacio direccional en un espacio central, moviendo el altar al lado mayor. La planta sigue siendo un trapecio, pero será el eje menor el que albergue la entrada, la sede, el ambón y el altar. Y el eje mayor, el que acoja a los fieles. De esta forma conseguimos que el altar esté en el centro, acercándolo al pueblo y facilitando la participación de los fieles en la liturgia.

El proyecto parte de dos únicas peticiones, mantener las tres figuras existentes (el Cristo, la Virgen y el sagrario) y la conexión con el altar mayor, ya que durante la misa el párroco entra en la capilla, donde se sitúa el sagrario. Para controlar los costes nos proponemos no modificar la estructura ni los paramentos existentes y, en cambio, conseguir lo máximo posible de la situación actual. La capilla cuenta con una ventana cuadrada abierta a un patio interior, que no explota todo su potencial, y con un gran paramento acristalado hacia el altar mayor.

El objetivo es diseñar un espacio propicio para la oración y el recogimiento, a través de una operación sencilla para potenciar los tres elementos icónicos. Ésto lo conseguimos enmarcándolos con cercos de acero corten y dándoles una unidad material para conseguir un fondo protagonista que mantenga la tonalidad rojiza general de la parroquia. Pensamos que, dadas las reducidas dimensiones del espacio, nuestra propuesta no se puede limitar a un lavado de cara. Está en nuestra mano la posibilidad de generar nuevas relaciones entre los elementos de la capilla y los fieles que la visiten. Tenemos la posibilidad de aportar una serie de valores arquitectónicos, perceptivos y espirituales añadidos.

Dividimos la longitud de la fachada del altar en tres partes iguales, cada una de ellas modulada en otras tres partes, y recolocamos las tres imágenes. El Cristo, en el centro, presidiendo; la Virgen a la izquierda, unida e iluminada por la luz natural que resbala por la ventana y el Sagrario a la derecha, en conexión directa con el altar mayor.

El acero corten da calidez y crea un contraste con el fondo del altar para resaltar las tres imágenes, al mismo tiempo que dialoga con el acabado ocre de los altares actuales. Así damos continuidad a lo existente y conseguimos un acabado limpio, sencillo y atractivo.

La orientación general de la capilla hace referencia al altar y al Cristo, como signo de respeto. Giramos tanto los bancos como los elementos de iluminación y añadimos un punto dinámico al espacio, una pizca de tensión.

Por último, aparece un cuarto elemento: el acceso, utilizando el mismo lenguaje. Diseñamos una puerta de acero y vidrio que termina de relacionar la capilla con el resto del templo, proporcionando una interesante secuencia visual de aproximación.

Galería

Datos

Equipo: José Miguel Sánchez e Iván Samaniego, arquitectos en Vallecas.
Cliente: Parroquia Nuestra Señora de la Peña, Vicaría IV.
Constructor: Jigranji S.L.
Estado: Construido.
Superficie: 60 m2.
Octubre 2017.

Publicado por:José Miguel Sánchez Moreno

Arquitecto en Albacete. Intenso Albacete.

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